Estás pensando en hacerle jailbreak a tu iPhone o root a tu Android. No sabes bien qué esperar, y la primera pregunta que quieres resolver es la más lógica: "¿es seguro hacer root o jailbreak?"
Vale la pena contestarla con calma, porque mucha gente llega hasta aquí buscando otra cosa (instalar una app para rastrear un celular, quitar las aplicaciones de fábrica que nadie usa, recuperar espacio) y termina modificando el sistema completo sin medir bien qué está poniendo en juego.
El root y el jailbreak son casi lo mismo en cuanto a seguridad, pero hay diferencias
Vamos a ver algunas de ellas:
Android:
- El proceso de root puede dejar tu celular inservible, lo que se conoce como "brickearlo".
- Cada equipo tiene un proceso de root distinto, y algunos son difíciles de seguir.
- El malware y las apps maliciosas son mucho más comunes de este lado.
- No vas a recibir actualizaciones de seguridad, salvo que vengan de desarrolladores independientes.
iOS:
- El jailbreak, por sí solo, no puede dejar inservible tu iPhone.
- Aunque las apps de jailbreak son relativamente seguras, siempre hay unas cuantas manzanas podridas.
- No vas a poder recibir actualizaciones de seguridad.
- Puedes tener problemas de estabilidad.
Aclaremos algo desde el principio: al desbloquear el celular, queda más vulnerable
A lo largo de este artículo vamos a repasar las razones por las que el root y el jailbreak son seguros y las razones por las que no lo son. Pero lo primero que tienes que entender es que un celular rooteado o con jailbreak es, sencillamente, más vulnerable.
Para un atacante con experiencia, entrar a un celular no es una tarea complicada de por sí. Si el equipo ya viene desbloqueado desde adentro, el trabajo simplemente se le facilita.
Aparte de eso, si instalas una app insegura, un celular bloqueado (léase: sin root y sin jailbreak) todavía tiene defensas con las cuales pelear. Uno desbloqueado, en cambio, es terreno abierto para el malware.
Para esto necesitas usar el sentido común, o sea, ser más cuidadoso:
- No instales apps pirata ni retoques de dudosa procedencia.
- No entres a sitios web que no sean de confianza.
- No le prestes tu celular a desconocidos.
- No dejes tu celular sin vigilancia.
Esas cuatro cosas tan simples te van a proteger el 99.9% de las veces, tenga tu equipo root o jailbreak o no lo tenga.
La seguridad no es lo único: también puedes dañar el equipo en el proceso
Si eres capaz de seguir instrucciones básicas y de informarte todo lo posible antes de rootear tu Android o hacerle jailbreak a tu iPhone, lo más probable es que tu celular salga bien librado del proceso.
Ahora bien, estás moviendo cosas en la parte más profunda del sistema. Si lo piensas un momento, hacer algo mal ahí significa que puedes causarle un daño real al equipo.

La conclusión que te tienes que llevar de esta sección es sencilla: sigue las instrucciones al pie de la letra.
Te van a decir que pierdes la garantía, pero en México eso no es automático
Esto sorprende a mucha gente. Las marcas que aseguran que hacerle jailbreak a tu iPhone o root a tu Android cancela la garantía por el simple hecho de haberlo hecho están simplificando algo que la ley mexicana no plantea de esa forma.
Aquí la garantía no es una cortesía del fabricante: es una obligación que le impone la Ley Federal de Protección al Consumidor, y el proveedor tiene que cumplirla en los términos en que la ofreció. El principio que te conviene tener claro es este: para negarte la garantía por haber modificado el software, la marca tiene que demostrar que la falla que estás reclamando vino de esa modificación. No le basta con detectar que el equipo está rooteado y devolvértelo sin revisar.
La otra cara del principio es igual de importante y es justa: si fuiste tú quien rompió algo con el root o el jailbreak (el arranque, el módem, la partición del sistema), entonces la negativa sí es legítima y no hay mucho que discutir.
En resumen: puedes estar seguro con root o jailbreak, pero nunca más seguro que sin ellos
Como modificaciones de sistema que son, el root y el jailbreak pueden ser procesos peligrosos, sobre todo para quien no tiene experiencia. Pero si eres cuidadoso y aplicas un poco de sentido común, las probabilidades de que algo salga tan mal que no lo puedas arreglar son bajísimas.


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